El Legado nace del Fuego
Una invitación a sentir el latido de Lanzarote antes de que el hombre la transformara en arte.
Cerrar los ojos en mitad de este malpaís es sentir el latido de una tierra que todavía guarda el calor del volcán. Lo que ustedes ven aquí no es solo piedra y ceniza; es el escenario de una transformación que cambió nuestra historia para siempre.
En Paseando, creemos que para entender el legado de César Manrique, primero debemos viajar al momento exacto en que la tierra se abrió. No hubo pinceles ni planos, solo la fuerza indomable de la naturaleza reclamando su espacio.
Un Legado Custodiado
Caminar por estas páginas es hacerlo de la mano de la visión de nuestro artista más universal. 'Paseando. Una voz de César Manrique' cuenta con el reconocimiento y el aval de la Fundación César Manrique (FCM). Este apoyo institucional subraya el rigor y la sensibilidad con la que esta obra se acerca al pensamiento de un hombre que nos enseñó a sentir la isla no como un recurso, sino como una obra de arte viva.
1730: El testimonio de la tierra herida
Antes del arte y antes del turismo, Lanzarote fue fuego. Imaginen por un momento lo que tuvo que vivir Don Andrés Lorenzo Curbelo, párroco de Yaiza, y los habitantes de la isla. Él no fue un cronista lejano; fue un testigo directo del drama. Desde su posición, vio cómo la tierra se abría para devorar pueblos enteros, cultivos y esperanzas. Su manuscrito es el relato de una experiencia dramática que cambió para siempre la piel de nuestra isla y la vida de sus gentes. En sus palabras se siente el asombro y, sobre todo, el dolor de ver nacer un paisaje a costa de la destrucción de lo conocido.
Pero un visionario, un artista, supo recomponer todo ese daño y convertirlo en arte, en una simbiosis perfecta entre arte-naturaleza y naturaleza-arte. César Manrique lo vio desde el primer momento, y su sensibilidad ha hecho que Lanzarote sea hoy una de las maravillas del mundo.
En Paseando, hemos querido rescatar esa voz para que ustedes comprendan que el legado de César Manrique no se entiende sin este sacrificio previo de la tierra.
El camino hacia la luz
Caminar sobre la lava es aprender a leer nuestra propia historia.
En esta imagen vemos la esencia de lo que nosotros sentimos al recorrer Lanzarote: un hombre que no huye del volcán, sino que camina decidido hacia él. Representa la figura del visionario que, en medio de la desolación y el fuego que nos narraba Don Andrés, fue capaz de imaginar la blancura de nuestras casas y la paz de nuestros pueblos.
Es el símbolo del Paseando que les proponemos: una invitación a adentrarse en el malpaís con respeto, dejando que el contraste entre el negro de la ceniza y el blanco de la cal nos enseñe la verdadera belleza de la simbiosis. César Manrique nos enseñó que este camino, aunque nacido del drama, conduce siempre a una armonía única en el mundo.
Ustedes, al contemplar esta escena, están viendo el nacimiento de una identidad que hoy es el legado de todos.
Legado vivo
Descubre el legado de César Manrique a través de "Paseando: Una voz de César Manrique". Un libro que te invita a reflexionar sobre la armonía entre el ser humano y la naturaleza, y a descubrir la pasión y el respeto por la belleza que definieron al artista.
El Legado: Una lección de futuro
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La Simbiosis: Hombre y Naturaleza César no veía la naturaleza como un recurso, sino como un hogar. El legado que exploramos en el libro es esa búsqueda del equilibrio donde el progreso no destruye el paisaje, sino que lo abraza.
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La Educación de la Mirada Aprender a ver lo que otros no ven. El legado de Manrique es una invitación a despertar la sensibilidad y a entender que la estética es una forma de ética.
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Lanzarote como Utopía Real El ejemplo vivo de que es posible transformar una tierra árida en un oasis de arte sin perder su identidad. Este libro rescata las palabras que César pronunció para proteger este milagro.
Un compromiso compartido con la Fundación César Manrique
Esta obra cuenta con el aval de la Fundación César Manrique, institución que custodia y difunde el legado humanista y artístico del creador lanzaroteño. Su respaldo representa un honor profundo y un gesto de confianza hacia el espíritu de este proyecto: el respeto por la tierra y la identidad de Lanzarote.
La Fundación acompaña este proyecto que busca que la voz de Manrique continúe inspirando a nuevas generaciones, invitándolas a mirar la isla con la misma emoción y amor que él dedicó a cada una de sus obras.
Sabías que...
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¿Sabías que César Manrique logró prohibir las vallas publicitarias en la isla para no "ensuciar" la mirada del viajero?
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¿Sabías que su casa en Taro de Tahíche está construida sobre cinco burbujas volcánicas naturales?
El triunfo de la voluntad sobre el volcán
La piedra que se convierte en vida.
Tras el drama de las erupciones que nos relató el párroco Don Andrés, quedó una isla sedienta y cubierta de malpaís. Sin embargo, el campesino de Lanzarote no se rindió. Con sus manos y su ingenio, descubrió que bajo la lava latía una oportunidad: el cultivo bajo el lapilli o picón.
César Manrique levantó este monumento para que nosotros nunca olvidáramos esa lucha. Esta estructura blanca, que se eleva sobre la Peña de Tajaste, es un canto a la fecundidad de una tierra que parecía estéril. Representa la unión del hombre con su entorno, la misma simbiosis que defendemos en Paseando.
Para ustedes, este monumento es un faro: nos recuerda que incluso del desastre más absoluto, con respeto y sensibilidad, puede brotar la armonía más absoluta.
"Al entrar en la página, el visitante sentirá que el tiempo se detiene, tal como ocurre al contemplar el paisaje de Lanzarote."
Emilio José Martín Gil